Hipertensión arterial, ejercicio físico y deporte

Deporte

Múltiples estudios han demostrado que la actividad física regular puede ser beneficiosa tanto para la prevención y el tratamiento de la hipertensión, como para reducir el riesgo cardiovascular y la mortalidad.

Diversos estudios epidemiológicos han demostrado que el entrenamiento físico permite reducir la presión arterial. Las personas que practican una actividad física moderada tienen menos riesgo de desarrollar hipertensión arterial. Los pacientes hipertensos que realizan ejercicio físico habitualmente tienen menos niveles de presión arterial. Algunos, incluso, no necesitan medicación antihipertensiva.

El entrenamiento físico atenúa el aumento de la presión arterial con la edad y previene el desarrollo de hipertensión. Algunos estudios han demostrado que la práctica habitual de ejercicio físico en adultos jóvenes se asocia con un menor riesgo de desarrollar hipertensión muchos años después. Igualmente, estudios realizados en personas de mayor edad han demostrado que una mejor aptitud física disminuye la tasa de aumento de la presión arterial a lo largo del tiempo y retrasa el momento de aparición de hipertensión.

El efecto reductor de la presión arterial por la actividad física se ha observado especialmente durante el ejercicio aeróbico dinámico, aunque también durante el entrenamiento dinámico de resistencia y el ejercicio isométrico estático. Las reducciones promedio de la presión arterial sistólica con ejercicio aeróbico son de aproximadamente 2 a 4 mm Hg en personas con presión arterial normal y de 5 a 8 mm Hg en pacientes adultos con hipertensión.

El efecto de disminución de la presión arterial se ha observado tanto con ejercicios de intensidad baja como alta, y con entrenamiento continuo y a intervalos, pudiendo conseguirse con ejercicios dinámicos y con isométricos.

La actividad física regular de menor intensidad y duración reduce la presión arterial menos que el entrenamiento de intensidad moderada o alta, pero consigue disminuir la mortalidad en al menos un 15%. El entrenamiento de resistencia reduce la presión arterial más en las personas hipertensas

En el momento de realizar la actividad física, se produce un aumento agudo de la presión arterial, principalmente la sistólica, y al descansar, se sigue de una disminución de corta duración por debajo del valor inicial.

Dado que la circulación de la sangre tiene que ser más rápida durante el ejercicio físico, para que así llegue suficiente sangre a los músculos en movimiento, es lógico pensar que la presión arterial debe aumentar durante el esfuerzo, sobre todo la presión sistólica.

No hay consenso sobre la respuesta normal de la presión arterial durante el ejercicio, pero se ha considerado que puede elevarse hasta 200 mm Hg sin riesgo, aunque algunos autores consideran una respuesta normal hasta 210 mm Hg.

El aumento de la presión arterial con el ejercicio físico es mayor cuanto más alta está la presión arterial en reposo antes del esfuerzo, mayor es la edad del individuo, la rigidez arterial y la obesidad abdominal, y es algo superior en mujeres que en hombres.

En algunos estudios se ha observado que las personas que presentan un aumento excesivo de la presión arterial durante el ejercicio físico tienen más tendencia a desarrollar hipertensión arterial en el futuro.

Se sabe que la presión arterial es más elevada en personas que viven en tierras altas, por encima de 2.000 metros. Cuando un individuo asciende a estas altitudes, se activa una serie de factores, sobre todo el estímulo simpático, los cuales elevan la presión arterial.

Así mismo, cuando una persona que vive en altitud desciende a nivel del mar, su presión arterial se reduce, lo que hay que tener en cuenta a la hora del tratamiento farmacológico, ya que muchos requieren reducción de las dosis o retirada de los fármacos.

 

Recomendaciones

– Las personas con hipertensión pueden y deben realizar ejercicio físico regularmente, ya que se considera beneficioso como parte de los cambios en el estilo de vida para reducir la presión arterial. Únicamente en caso de hipertensión arterial severa debe retrasarse el comienzo de la actividad física hasta que se reduzca la presión arterial.

– El deporte aeróbico o dinámico durante 90 a 150 minutos a la semana, con una carga del 50% al 80% de la frecuencia cardiaca máxima, puede conseguir reducir la presión arterial hasta en 8 mm Hg. El esfuerzo isométrico en fases de 4 ejercicios de 2 minutos, con un minuto de descanso entre ellos, a un 30 % – 40% de la contracción voluntaria máxima, en 3 sesiones a la semana, permite reducir la presión arterial hasta en 5 mm Hg.

– Se recomienda que los pacientes hipertensos realicen al menos 30 minutos de ejercicio aeróbico dinámico de intensidad moderada (caminar, trotar, andar en bicicleta o nadar) de 5 a 7 días por semana.
– También pueden realizar ejercicios de resistencia de 2 a 3 días por semana.

– Para un beneficio adicional en adultos sanos, se recomienda un aumento gradual de la actividad física aeróbica a 300 minutos a la semana de intensidad moderada o 150 minutos a la semana de actividad física aeróbica de intensidad vigorosa, o una combinación equivalente de las mismas.

– Es importante valorar la altitud a la que está expuesta la persona. Los pacientes con hipertensión deben medirse la presión arterial con frecuencia cuando ascienden a zonas de montaña. Si padecen una hipertensión grave o no están bien controlados, no deberían exponerse a altitudes superiores a 2.000 metros.

– Los pacientes con hipertensión de leve a moderada que están bien controlados con el tratamiento, tras comprobar la normalidad de la presión arterial antes del ejercicio físico, pueden realizar su actividad deportiva a grandes altitudes, incluso a más de 4000 metros.

 

Referencias:

– 2018 ESC/ESH Guidelines for the management of arterial hypertension: The Task Force for the management of arterial hypertension of the European Society of Cardiology (ESC) and the European Society of Hypertension (ESH).

– 2017 ACC/AHA/AAPA/ABC/ACPM/AGS/APhA/ASH/ASPC/NMA/PCNA Guideline for the Prevention, Detection, Evaluation, and Management of High Blood Pressure in Adults: A Report of the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Clinical Practice Guidelines.