Insuficiencia mitral, ejercicio físico y deporte

Deporte

La insuficiencia mitral (regurgitación mitral) puede ser causada por diversas anomalías, pero la consecuencia es que la sangre regresa a la aurícula izquierda durante la sístole, debido a que la válvula mitral no se cierra completamente. Antiguamente, la causa más frecuente de insuficiencia mitral era la valvulopatía reumática, pero actualmente la causa más habitual es el prolapso mitral (enfermedad mixomatosa de la válvula mitral).

La insuficiencia mitral puede tener otras causas, como la endocarditis infecciosa, las enfermedades del tejido conectivo (como el síndrome de Marfan), la enfermedad coronaria y la miocardiopatía dilatada. Las recomendaciones para el ejercicio físico y el deporte en personas con insuficiencia mitral varían según la causa de la valvulopatía. En los pacientes con enfermedad coronaria o miocardiopatía dilatada son estas enfermedades las que condicionan las recomendaciones, más que la propia insuficiencia mitral.

Para cualquier tipo de recomendaciones en una persona con valvulopatía, es importante conocer el grado de disfunción valvular. La gravedad de la insuficiencia mitral está relacionada con la magnitud del volumen regurgitante; cuanto mayor es este volumen, mayor es la dilatación del ventrículo izquierdo y de la presión y el volumen de la aurícula izquierda, lo que supone que haya más síntomas y más riesgo de complicaciones.

La mayoría de las personas con insuficiencia mitral leve o moderada no tiene síntomas. En estos casos, los mecanismos de compensación cardiovasculares son suficientes para mantener un gasto cardiaco adecuado sin un aumento importante de la presión venosa pulmonar, por lo que el individuo no presenta síntomas. Sin embargo, cuando la insuficiencia mitral se hace severa, las alteraciones hemodinámicas superan los mecanismos de compensación, lo que lleva a un aumento de la presión venosa pulmonar, que produce disnea (dificultad respiratoria), y a reducción del gasto cardiaco.

Dado que el entrenamiento de los atletas puede llevar a dilatación fisiológica del ventrículo izquierdo, puede ser difícil valorar la repercusión de la insuficiencia mitral sobre el corazón. Sin embargo, se considera que cuando el diámetro telediastólico del ventrículo izquierdo es superior a 60 mm, la insuficiencia mitral es importante y puede requerir reparación quirúrgica de la válvula mitral.

En personas con insuficiencia mitral, el ejercicio físico no produce grandes cambios en el grado de regurgitación, excepto que la frecuencia cardíaca esté relativamente elevada, en cuyo caso el ejercicio puede provocar una incremento significativo del volumen regurgitante y de la presión venosa pulmonar, dando lugar a disnea.

Los deportistas con insuficiencia mitral deberían someterse a revisiones cardiológicas anuales, incluyendo ecocardiograma y prueba de esfuerzo. El ecocadiograma permite valorar el grado de regurgitación mitral y medir los diámetros ventriculares y la presión pulmonar. La presión sistólica de la arteria pulmonar también se puede estimar con el Doppler durante el ejercicio, lo que permite tomar decisiones sobre el grado de esfuerzo que el atleta puede realizar con seguridad.

En el caso especial de los pacientes con insuficiencia mitral secundaria a endocarditis previa o rotura de las cuerdas mitrales, los tejidos de las válvulas y las cuerdas suelen ser más débiles y tienen más tendencia a la rotura, por lo que las recomendaciones en estos casos son más restrictivas.

Dado lo comentado, se puede deducir que los deportistas con insuficiencia mitral de leve a moderada, que están en ritmo sinusal y tienen un tamaño y función del ventrículo izquierdo normales, así como una presión pulmonar normal, pueden participar en todos los deportes de competición.

Los atletas con insuficiencia mitral moderada y ligero aumento del diámetro del ventrículo izquierdo, compatible con el entrenamiento (diámetro telediastólico inferior a 60 mm), si están en ritmo sinusal y tienen función sistólica del ventrículo izquierdo normal y presión pulmonar normal, también pueden participar en todos los deportes de competición.

Los atletas con insuficiencia mitral severa y ligero aumento del diámetro del ventrículo izquierdo, compatible con el entrenamiento (diámetro telediastólico inferior a 60 mm), si están en ritmo sinusal y tienen función sistólica del ventrículo izquierdo normal y presión pulmonar normal, solo pueden participar en deportes de baja intensidad y en algunos de intensidad moderada.

Los atletas con insuficiencia mitral severa y aumento significativo del diámetro del ventrículo izquierdo (sobre todo si el diámetro telediastólico es mayor de 65 mm) o si están en fibrilación auricular o tienen disfunción sistólica del ventrículo izquierdo o presión pulmonar elevada, no pueden participar en deportes de competición, a menos que sean esfuerzos de muy baja intensidad.

Los atletas que estén recibiendo anticoagulación oral por antecedentes de fibrilación auricular, no deben participar en deportes que impliquen riesgo de contacto corporal o posibilidad de traumatismos, dada la alta probabilidad de hemorragia severa secundaria al tratamiento anticoagulante.